LOLO ROVIRA    Y   SUSI CORRALES "SUKO"

"No se esfuercen en parecer personas, es mucho más fácil serlo".


¿Qué es un anclaje emocional?

La programación neurolingüística (PNL) se define como  el estudio de nuestros patrones mentales. La PNL permite conocer los mecanismos mentales que empleamos para codificar la información; nos ofrece la oportunidad de cambiar nuestra forma de pensar y, por tanto, de actuar.

Nuestros pensamientos están definidos por palabras, que califican lo que nos rodea. Al repetir determinadas palabras con cierta asiduidad transformamos el mensaje inicial en un programa. Dichos programas, ya instalados en nuestra mente, generan emociones; y estas emociones motivan nuestras conductas y nuestras reacciones. Las palabras, además de transferirse a través de nuestras neuronas, crean un programa y provocan una reacción.

A través de la PNL podemos reprogramar nuestra mente. Es una herramienta que nos permite potenciar nuestras cualidades, controlar miedos e inseguridades, fortalecer nuestra salud o establecer una buena relación con el pasado eliminando aquellas cosas que ya no son útiles en el presente.

El anclaje emocional es una de las técnicas empleadas en programación neurolingüística para situarnos en un estado emocional particular (tranquilidad, seguridad, alegría, confianza, etc.).

En muchas ocasiones, sin ser conscientes de ello, experimentamos anclajes emocionales. Una canción, un perfume, una comida o un recorrido nos pueden trasladar a un momento determinado de nuestro pasado haciéndonos conectar con el estado emocional que tuvimos.

Para realizar un anclaje efectivo debes tener en cuenta las siguientes pautas:

1. Ten muy claro qué estado emocional deseas lograr.

2. Centra toda la atención en el estado que deseas obtener, y no en lo que no quieres. Ten en cuenta este ejemplo “no quiero estar inseguro”; nuestro cerebro no identifica la negación y toma con referente la palabra inseguro.

3. Aleja las negaciones convirtiéndolas en afirmaciones.

4. Identifica en tu mente una situación en la que tuviste la emoción que deseas. Recréala lo mejor que puedas, con tranquilidad, trayendo al presente todos los detalles que te sean posibles: dónde estabas, con quién, qué sonidos se oían, qué olor se percibía, qué ropa llevabas, cómo te sentías, etc.

5. Elige un gesto que te sirva de anclaje para ese recuerdo. Ejemplos: tocarte la cara, apretarte un dedo, cogerte la muñeca, enlazar los dedos…

6. Cuando sientas que estás totalmente inmerso en ese recuerdo utiliza la señal que has escogido.

6. Recuerda que el éxito de esta técnica reside en la repetición. Cuanto más se repita más automático se hará realizar la señal (tocarse la cara, apretarse un dedo…) y con mayor rapidez experimentarás la emoción deseada.


Fotografía de Pixabay