LOLO ROVIRA    Y   SUSI CORRALES "SUKO"

"No se esfuercen en parecer personas, es mucho más fácil serlo".

INFORME DE LECTURA 

Título original: La tía Tula   

Número de páginas: 170

Autor: Miguel de Unamuno

Editorial: Cátedra, Madrid 2009.

Lectora: SUSANA C.M. (Suko). E-mail: CORRALES7777@HOTMAIL.COM

 

Impresión general de la obra

Considero que se trata de una obra de fácil lectura a nivel de comprensión. Pero la excesiva reiteración de pensamientos y problemáticas a lo largo de la misma me ha resultado, con frecuencia, monótona e incluso algo asfixiante.

Argumento y temas destacados

Rosa y Gertrudis eran dos hermanas huérfanas, de padre y madre, que se habían criado bajo la tutela de su tío materno, Primitivo. Él era sacerdote y cuidó de ellas hasta su muerte.

Rosa, a primera vista parecía ser la más guapa de las dos, pero Gertrudis tenía un algo especial, que acaba cautivando sobremanera. Todos los que la conocían parecían tenerle un profundo respeto, mezclado con admiración, sobre todo su tío Primitivo, quién más de una vez tuvo que rehuir sus incisivas preguntas sobre la vida. Ella, en más de una ocasión, le confesó su miedo hacia los hombres.

Gertrudis decidió que Ramiro Cuadrado era un buen partido para su hermana e hizo todo lo posible para que el matrimonio entre ambos se llevara a cabo. Rosa, empujada por su hermana, comenzó a salir con Ramiro. Pero cada vez que ésta le hablaba de matrimonio, él parecía rehuir. Gertrudis decidió hablar con Ramiro y aclarar las cosas. Cuando Gertrudis interrogó a Ramiro sobre sus intenciones para con su hermana, éste intentó decirle que de quien estaba prendado realmente era de ella y no de Rosa, pero Gertrudis cortó de forma radical la conversación, sin dejarle expresar sus sentimientos hacia ella. Gertrudis sin más preámbulos, y habiendo presionado tanto a Rosa como a Ramiro, fijó el día de la boda, y se casaron.

Rosa, parecía necesitar constantemente la aprobación y compañía de su hermana; le solicitó que fuera con más frecuencia a visitarla. Gertrudis le indicó que ella debía dedicarse en cuerpo y alma a su marido, y que los matrimonios eran para traer hijos al mundo y que estando ella allí presente le será difícil. Rosa se queda embarazada y a punto está de morir en el parto. El médico temió de veras por su vida, incluso planteó sacar al bebé vivo o muerto, para salvar la vida de la madre, pero Gertrudis se negó. Le importaba más la vida del futuro bebé que la de la madre. Finalmente se salvaron los dos. Nació un varón a quien Gertrudis decidió llamar Ramiro, como su padre. Ramiro, cuando su cuñada le entregó al niño en brazos, vio en ella una nueva luz, más negra pero más brillante que antes. Volvió a sentir algo especial por ella, pero que tuvo que reprimir. Desde el nacimiento del bebé, Gertrudis acudía a casa de su hermana para cuidar del niño. Prácticamente no dejaba que Rosa lo atendiera. Le decía que ella tenía que complacer a su marido y traer más hijos al mundo que para eso se habían casado.

 Rosa se volvió a quedar en estado y tuvo a una niña, que se llamó Gertrudis, ya que así lo había decidido también su hermana. Al poco tiempo falleció el tío Primitivo. Ambas los sintieron mucho. Gertrudis con esmero amortajó al difunto, diligente y serena, al igual que hacía todas las cosas. Rosa se volvió a quedar embarazada y se quejaba de su gran fecundidad, mientras tanto, Gertrudis le recordaba que para eso se habían casado. Rosa se encontraba muy debilitada durante el embarazo y tras el parto mucho más aún. No tenía leche para amamantar a la criatura. No encontraban una ama de cría y el bebé lloraba amargamente. Gertrudis, en un intento de consuelo, le dio de mamar de su seco pecho y rezó para que la Virgen María le concediera ese milagro. Rosa se debilitaba por momentos, y antes de fallecer le pidió a su hermana que se ocupara de los niños y se casara con Ramiro; le pidió que se lo prometiese. Gertrudis le dijo que no se lo podía prometer. Que por sus hijos estuviera tranquila, que los cuidaría como suyos, pero que no se casaría con Ramiro. Finalmente muere Rosa. Con su muerte, Ramiro siente realmente lo mucho que llegó a quererla, recuerda los buenos momentos que pasaron juntos, sus hijos…Tras la muerte de Rosa, Gertrudis se trasladó a vivir definitivamente a la casa de su cuñado para cuidar a los niños. Los críos la llaman tía Tula, pero a Ramiro no se lo permite, le exige que la llame Gertrudis.

Un primo de Ramiro, Ricardo, estaba muy interesado en Gertrudis. Pero ella le rechazó argumentando que ella se debía única y exclusivamente al cuidado de sus sobrinos, de sus hijos, como ella los identificaba. Gertrudis, igualmente, rechazó la idea de su cuñado de casarse. Le explica que, si él algún día toma la decisión de casarse, ella se llevará a los niños consigo, ya que le prometió a su hermana en el lecho de muerte que sus hijos no tendrían madrastra y que ella se ocuparía siempre de ellos. Nuevamente Ramiro le insiste para que se case con él. Pero ella, ante tanta insistencia le pidió un plazo de un año para pensárselo. Los niños sentían verdadera adoración por la tía Tula.

Gertrudis sentía algo especial por Ramiro, pero no creía que fuera correcto. Creía que si se casa con él se convertiría en la madrastra de los niños, que si tuviera hijos con él dejaría de querer tanto a sus sobrinos como hasta ahora, y que además siempre sería la sombra de su hermana. Ella piensa que de haber sido ella Rosa, no querría que ninguna otra mujer ocupara su lugar. Gertrudis muy confusa por todo lo que estaba sintiendo, creyó que pasar las vacaciones veraniegas lejos, en un pueblecito costero, haría que todo volviese a la normalidad. Que Ramiro haría allí amistades y así ella estaría más despegada de él. Pero aconteció todo lo contrario, Ramiro prefirió estar con ella y los niños a estar con sus nuevas posibles amistades. Gertrudis animada por la brisa del mar, los paseos por el bosque, la cercanía y compañía de Ramiro se sentía mas contenta y libre. Pero a la vez temerosa de ser débil y caer en las redes amorosas de Ramiro. Para evitarlo se puso a la defensiva. Ramiro veía como nuevamente su oportunidad de conquistarla se le iba de las manos; Gertrudis deseaba volver a la rutina para manejar mejor la situación y mantenerle alejado. Gertrudis se sentía sola e incomprendida y acudió al padre Álvarez. Éste le aconsejó que se casase con Ramiro, que no veía nada malo en ello. Pero Gertrudis se negó en rotundo. No creyó que el sacerdote la estuviera entendiendo en absoluto. De hecho, ella misma mentalmente reconocía estar confundida y no saber lo que quería o lo que era mejor. No le gustó nada que el padre hablase de ella como si fuera un remedio para evitar que Ramiro cayese en un peligro.

Gertrudis descubrió que Ramiro tenía una relación con Manuela, una huérfana de 19 años, recogida de un hospicio y que trabajaba en la casa como criada. Intuyó que Manuela estaba en estado, y decidió que se casara con Ramiro; que según su parecer era lo más correcto. Gertrudis le informó a Ramiro que ella seguiría siendo la madre de los hijos que éste tuvo con Rosa, que eso no cambiaría. Ramiro estaba totalmente desconcertado. Manuela se sentía muy rara, había pasado de ser la criada a la esposa del señor. También se sentía intimidada con la presencia de Gertrudis. Manuela dio a luz, y Gertrudis también se ocupó de este niño como de los demás. Gertrudis le dijo a Ramiro que no tratase a su mujer con despego y como si fuera una carga. Él trató de decirle que de quién estaba  realmente enamorado era de ella y no de Manuela, pero Gertrudis una vez más hizo oídos sordos. Manuela volvió a quedarse embarazada. Estaba muy debilitada y temían por su vida. El médico creía que morirá en cuanto diera a luz. Don Juan, el médico que era viudo, sentía algo especial por Gertrudis, y ella lo sabía, pero mantuvo las distancias. Mientras tanto, Ramiro enfermó gravemente de pulmonía. En el lecho de muerte le confesó a Gertrudis que se casó con Rosa porque  se vio obligado por Gertrudis. Que de quién se enamoró realmente fue de ella. Ella le confiesa que siempre tuvo miedo de los hombres, incluido él. Se abrazaron y juntaron sus bocas en un sollozo. Con la enfermedad de Ramiro, era la primera vez que se veía a Gertrudis totalmente afligida. Finalmente Ramiro fallece. Poco después, fallece Manuela tras el nacimiento de su segunda hija. Sentía verdadera pena por ella; siempre sumisa, sin conocer a sus padres, sin vida, sin elección. Igual que con los demás niños se dedicó en cuerpo y alma al cuidado de su “nueva hija”. El médico se atrevió a decirle a Gertrudis lo que sentía por ella y para tratar de convencerla le dijo que era estéril, que al igual que ella querría con toda su alma a los cinco críos. Ella pensó que si no la quería para tener hijos, la querría como animal doméstico. Le echó literalmente de la casa y cuando éste le pregunto que por qué, ella le respondió que por puerco.

Aunque intentaban vivir con normalidad se hacía un poco complicado explicar a los niños quienes habían sido sus padres, si eran todos ellos eran hermanos…Gertrudis les dijo que todos eran hermanos y ella la madre, aunque hubieran nacido de otras madres. Gertrudis, aunque intentaba evitarlo, tenía predilecciones entre los niños; Ramiro, el hijo mayor, porque pensaba que igual Ramiro padre le engendró pensando en ella, y por Manolita, la pequeña, que nació muy frágil y a la que tuvo que dedicar mucho tiempo y cuidados especiales. Gertrudis sufría por la educación de Ramirín, quería a toda costa dirigir su vida como lo había hecho con los demás. Tenía miedo de que despertaran sus instintos varoniles o por el contrario tomara el camino místico o asceta. No lo podía permitir, porque según ella, Ramirín había nacido para ser padre y hacerla abuela. Le pidió consejo al padre Álvarez; aunque en realidad iba a desahogarse porque ella ya tenía las cosas claras. Le confesó al padre Álvarez que ella había vivido una vida de mentira, equivocación y fracaso. Confesó que hizo desgraciado dos veces a Ramiro al haberle obligado a casarse con Rosa y después con Manuela, y que lo había hecho por amor, porque creyó que era lo mejor.

Gertrudis se propuso que Ramirín se casara con Caridad, y lo consiguió. También consiguió que vivieran en su casa. Le pidió a Caridad que cuidara especialmente de Manolita, que era más débil que los demás. Caridad se quedó embarazada. Gertrudis, enfermó y temió no estar presente en el nuevo nacimiento. Manolita a su vez enferma gravemente y Gertrudis, de la nada, saca nuevamente fuerzas y cuida de ella hasta que se repone. Manolita le dice a Gertrudis que si ella muriese ella también. Porque ella no entendía la vida sin Gertrudis. Gertrudis le pidió a la Virgen su vida a cambio de la de Manolita. Y ésta se recuperó totalmente; pero la que cayó enferma de bronconeumonía fue Gertrudis. Manolita fue quien cuidó de Gertrudis. Pasó de ser una niña débil y prácticamente invisible a ser fuerte y siempre presente ante los demás. Parecía haber heredado de improviso la fuerza de Gertrudis. Gertrudis empeoró. A la primera que llamó para despedirse fue a Manolita; con ella se sentía más cercana, más tierna y menos dura. Después llamó a Caridad. Y tras darles algunos consejos a todos, como que nunca se tuvieran que arrepentir de haber hecho algo y mucho menos de no haberlo hecho, falleció. La presencia de la Tía Tula no se desvaneció con su muerte, se mantuvo con la existencia de Manolita,  a quien sus hermanos la llamaban de forma algo burlona “la tía”. Aunque un poco a regañadientes se dejaban aconsejar por ella. Heredó como misión organizar la vida de esta familia, guiarla y mantenerla unida.

Temas principales y secundarios

El tema principal de la obra es el papel que juega la mujer en las primeras décadas del siglo XX. Tula, el personaje principal, se rebela contra el papel encorsetado que tiene la mujer en esa época, pero no lo hace por ser una revolucionaria, sino más bien por miedo. Quiere ser madre a toda costa, pero siente un miedo mayor aún a los hombres. Ve en ellos el instinto animal, la brutalidad y la impureza. También están presentes los temas de la sexualidad, la religión, el matrimonio por conveniencia, el dominio de los instintos naturales y la frustración  de no dejarlos aflorar.

 

Tratamiento de los personajes

Los personajes están muy bien elaborados desde el punto de vista psicológico. Se identifican claramente sus miedos, angustias, sufrimiento, necesidades…

Apenas hay descripciones físicas de los mismos, aunque en realidad, no se echan en falta. La fuerza de los personajes no está en su aspecto exterior, sino en sus pulsiones internas.

 

*La tía Tula (Gertrudis), es el personaje principal de la obra, de hecho le da nombre a la misma. Apenas hay descripciones físicas de ella. Destacan sus ojos, su voz y su inteligencia. Es una mujer temerosa de los hombres, que solo ve en ellos su instinto animal, su brutalidad y la impureza. Rehúye de ellos por miedo. Satisface su necesidad de ser madre a través del cuidado de los hijos de su hermana y de Manuela. Por miedo a enfrentarse a su propia realidad y deseos organiza la vida de las personas que están en su entorno. Reconoce en más de una ocasión que su vida ha sido mentira, fracaso y equivocación. Uno de los últimos consejos que da a sus “sobrinos-hijos” es: “Pensad bien, bien, muy bien, lo que hayáis de hacer, pensadlo muy bien…, que nunca tengáis que arrepentiros de haber hecho algo y menos de no haberlo hecho…”

 

*Rosa, hermana de Tula y primera esposa de Ramiro. Se nos indica que es una mujer bella, pero no se especifica que aspectos destacan en ella. Es una mujer natural, sin dobleces, y sometida a los deseos y necesidades de su hermana. Siente una dependencia absoluta hacia su hermana.

 

*Ramiro. Siempre se ha sentido enamorado de Tula, pero ha sido rechazado en todas las ocasiones en las que ha intentado expresar sus verdaderos sentimientos, excepto en su lecho de muerte. Supeditado en todo momento por las decisiones de Tula.

 

*Manuela. Una mujer de 19 años recogida en un hospicio, que trabaja en la casa de Ramiro y Tula como sirvienta. Es callada y frágil. Se convierte, al quedarse embarazada de Ramiro y por decisión de Tula, en la segunda mujer de Ramiro. Se siente insegura ante la presencia de Gertrudis. Tuvo un hijo y una hija. Fallece con el nacimiento de ésta última, Manolita.

 

*Ramirín. Hijo mayor de Ramiro. Uno de los preferidos de la tía Tula, porque cree que pudo ser engendrado mientras Ramiro pensaba en ella. Le recuerda mucho al padre. Se deja guiar por su tía. Ésta le dice con quien se tiene que casar y donde debe vivir.

 

*Manolita. Hija menor de Ramiro y Manuela. Junto a Ramirín, la preferida de tía Tula, por los cuidados y atenciones que tuvo que darle para sacarla adelante en su niñez. Pasa de ser una niña silenciosa y frágil a ser fuerte y la heredera del espíritu matriarcal de la tía Tula.

 

Otros personajes: Don primitivo, el tío sacerdote de las niñas que las tutela hasta su muerte. Se siente intimidado con la inteligencia de Gertrudis; Don Juan, médico de la familia, viudo y estéril que está enamorado de Gertrudis. Es rechazado de forma tajante en cuanto le declara su amor. Don Álvaro, párroco y confesor de Gertrudis y de Ramirín. Aconseja a Gertrudis que se case con Ramiro para evitar que éste caiga en peligro. Caridad, esposa elegida por Gertrudis para su sobrino mayor. Sumisa a las peticiones y deseos de la tía Tula.

 

Lenguaje y técnica literaria

Es una novela corta, en la que abundan los diálogos y los monólogos casi siempre intensos y de gran dramatismo. Está muy bien escrita y estructurada. Prácticamente no existen las descripciones físicas de los personajes, ni de la casa, ni de la ciudad en la que viven. Cobra mucha más importancia el desarrollo del pensamiento de los personajes, especialmente de Gertrudis, que las descripciones o ambientaciones. No se echan en falta.

 

Factores positivos que destacan

El retrato tan excepcional que hace de un época, comienzos del siglo XX, a través de su personaje principal, la Tía Tula. La lucha interna entre realizar lo considerado correcto para ésta época o dar rienda suelta a los deseos.

Factores negativos que destacan

La excesiva repetición de ideas y pensamientos.

 

Valoración literaria y comercial de la obra

 

Valoración literaria-8. Creo que es una obra muy bien escrita y estructurada. Realiza un perfecto retrato de una época a través de su personaje principal.

 

Valoración comercial-5. Puede que el lector actual esté más interesado en otro tipo de obras donde haya mayor descripción de los personajes, ambientación y una mayor variedad temática.

 

Público

Ambos sexos entre los 25 y los 65, sobre todo desde un punto de vista docente y académico, tanto literario como histórico.

Traducción

La obra está en español.

Sugerencias para la cubierta

Una mujer vestida de negro que abraza fuertemente a cinco niños