LOLO ROVIRA    Y   SUSI CORRALES "SUKO"

"No se esfuercen en parecer personas, es mucho más fácil serlo".

RESEÑAS LITERARIAS:

Palabristas en la cuerda floja de Lolo Rovira

Lolo Rovira es un escritor y poeta segoviano que tras muchos años vinculado al mundo de las letras decidió publicar su primera antología poética en 2011, Palabristas en la cuerda floja en la Editorial Círculo Rojo, como homenaje a su admirado hermano Alfonso fallecido en 2006. Fue su muerte la que le impulsó a hacerlo, ya que hasta ese momento escribía sin ánimo de publicar. De Alfonso, gran músico y acuarelista, solo conserva algunas pinturas y un par de grabaciones caseras. Según palabras del autor: “Este hecho me hizo pensar en la pervivencia del artista en el tiempo; un sentimiento que cuando nace se hace insidioso, y Palabristas en la cuerda floja ha matado, en parte, ese gusanillo que tanto me incomodaba y por supuesto, se la debo a mi hermano que siempre fue una de mis mayores inspiraciones”.

Tuve la gran fortuna de ser su prologuista. Y para conocer un poco mejor la obra y a su autor expongo aquí algunos de aquellos pensamientos:

“Hoy por hoy sigue sorprendiéndome cada día cuando me relata episodios de sus “mil vidas” como yo cariñosamente le digo. Muchas empresas ha llevado a cabo: profesor de artes marciales, rescates subacuáticos, director comercial, auxiliar de detective, vigilante de seguridad… pero quizá la que más le ha marcado ha sido su etapa guerrillera en el ejército, donde aprendió disciplina, sacrificio, entrega, honestidad, compañerismo, y otros profundos valores que le acompañarán toda su vida.

Si interesante es el autor, no menos lo puede ser su obra. El artista deja algo de sí mismo en cada palabra, en cada verso, cuida y mima la rima, el ritmo y la composición. Ahora más que nunca comprendo por qué se habla de la poesía como una de las más complejas artes literarias.

Lolo Rovira se ha desnudado gustosamente ante todos nosotros, y lo más importante ante él mismo. Inspirada en los grandes clásicos, Palabristas en la cuerda floja, es una obra que se ha gestado a lo largo de toda una vida, la misma vida que le ha visto nacer, crecer, equivocarse, acertar, amar, sufrir, madurar, anhelar, soñar...; es una poesía cercana, amena, de temática actual y ritmo clásico”.

Igualmente, tuve ocasión de entrevistarle para Interperiodismo Digital. En esta reseña reproduciré dos de las preguntas que le formulé:

-Considero que escribir poesía es como desnudar tu alma poco a poco en cada verso ¿alguna vez has sentido la sensación de estar exponiéndote en exceso?

Bueno, tengo la suerte de ser demasiado vanidoso como para ocultar mis debilidades. En realidad, soy un exhibicionista redomado; creo que casi todos los que se dedican al arte lo son, o lo somos, en cierto modo. Pero no hay que confundir la vanidad artística con la soberbia o la futilidad de creerse algo más que lo que te devuelve el espejo por las mañanas al levantarte. Lo que tu viertes en tus obras son tus mejores sentimientos, porque sea bueno o malo lo que descubres, ser sincero es el mejor de los sentimientos posibles. Por cierto, no me hace ningún daño destaparme del todo y de todo, ese es el mérito de los grandes poetas, si alguien quiere utilizarlo para hacerme daño no es mi conciencia la que sufre…”

-Lolo, nos gustaría saber qué sensaciones provoca en ti escribir poesía, ¿cómo te sientes?

“Es un sentimiento de desahogo; es como la primera bocanada de aire fresco que entra en la garganta tras aguantar la respiración. Aunque yo daría la vuelta a la pregunta y cambiaría el planteamiento; yo diría que son las sensaciones las que me provocan escribir poesía. El sentimiento de soledad, el amor, la gratitud, el dolor de una pérdida, la rabia que causa la impotencia ante una injusticia, la solidaridad. Estos y otros sentimientos parecidos son los que hacen que la pluma se desangre sobre el papel”.

Desde aquí y aprovechando el impulso que me ha dado Canichu para reseñar Palabristas en la cuerda floja me dirijo a ti, Lolo Rovira, para animarte a publicar de nuevo. Tienes en el cajón dos novelas latiendo tinta y desesperanza por salir a la luz y otro poemario que tan solo necesita ser desempolvado.

Ahí lo dejo.

 

“Los versos no entienden de distancia, tiempo o fronteras, simplemente nacen con la esperanza de ser eternos” (Suko).